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Dan Simmons

Los cantos de Hyperion

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Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı4 ay önce
¡Así, tres fantasmas, adiós! No podéis levantar

mi cabeza de su fresca sepultura de florida hierba

¡pues no me alimentaría de lisonjas,

un cordero en una farsa sensiblera!

Desvaneceos lentamente y sed de nuevo

máscaras en la urna soñadora;

¡Adiós! Aún tengo visiones para la noche,

y tenues visiones reservo para el día.

¡Volad fantasmas de mi espíritu ocioso

hacia las nubes, y no regreséis jamás!
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı4 ay önce
—Aprendí que los poetas no son Dios, pero si hay un Dios o algo parecido, es un poeta. Y un poeta frustrado.
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı4 ay önce
[Por qué os conozco> Por qué os he visto> Por qué

mi eterna esencia así se contraría

al ver y contemplar nuevos horrores>

Saturno ha caído/he de caer también>

he de abandonar este refugio de reposo/

esta cuna de mi gloria/este clima templado/

esta tranquila exuberancia de jubilosa luz/

estos pabellones cristalinos/y puros templos/

de mi luciente imperio> Ahora está

desierto/vacío/y ya no es mi morada\\

No veo resplandor/esplendor/y simetría///

sino oscuridad/muerte/y tinieblas]
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
Las cosas se desmoronan; el centro se derrumba;

la anarquía asola el mundo,

la roja marea avanza, y por doquier

se ahoga la ceremonia de la inocencia.

Los mejores carecen de convicción, mas los peores

rebosan de pasión intensa.
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
Cuando te enfrentes a un espadachín/ hazlo con una espada\\ No ofrezcas un poema a nadie salvo a un poeta
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
Aquí yace alguien

cuyo nombre estaba escrito sobre el agua.
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
sta cálida mano, que hoy puede

con fuerza aferrarte, aún podría,

en el glacial silencio de la tumba,

turbar tus días y helar tus noches soñadoras.

Tu corazón sin sangre dejarías

para dar a mis venas roja vida

y aplacar tu conciencia: aquí la tienes,

hacia ti la tiendo.
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
¡Espíritu que reinas!

¡Espíritu que sufres!

¡Espíritu que ardes!

¡Espíritu que lloras!

¡Espíritu!

¡Mi frente inclino

a la sombra de tus garras!

¡Espíritu!

¡Abrasado de pasión,

atisbo tus pálidos dominios!
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
… Eres una criatura soñadora,

tu propia fiebre. Piensa en la Tierra,

¿qué júbilo te ofrece, aun en la esperanza,

qué refugio? Cada criatura tiene hogar,

y cada hombre días de alegría y dolor,

sean sus labores viles o sublimes.

Dolor únicamente, alegría únicamente. Diáfanos.

Sólo el soñador emponzoña todos sus días,

soportando más pesar del que merecen sus pecados.
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
Vaya esto es el infierno, y aún no salgo de é
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
al final —cuando todo lo demás es polvo— la lealtad a los seres amados es lo único que podemos llevarnos a la tumba. La fe —la verdadera fe— consistía en confiar en ese amor.
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
—No se equivoque —advirtió—. Sabemos… ella sabe… quién es usted, qué es usted y a quién representa usted.

Le sostuve la mirada y liberé mi brazo con calma.

—Enhorabuena —mascullé—, porque a estas alturas le aseguro que yo no lo sé.
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
Opinión Una, fue estúpido venir aquí. Opinión Dos, es estúpido quedarse. Consejo Alfa y Omega: Márchate.
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
Era una puñetera maravilla. Era un puñetero infierno. En la noche en que yo había resuelto volarme los sesos, apareció Grendel.
Daniel Alejandro Correa Quinteroalıntı yaptı5 ay önce
Montados en el lomo de un delfín,

aferrados a una aleta,

esos inocentes reviven su muerte,

de nuevo se abren las heridas.
Lázaro Bravo Paulínalıntı yaptı3 yıl önce
. De pronto el cónsul cayó en la cuenta de que era el único ser consciente en ese mundo sin nombre. Los sonidos de la noche antediluviana se elevaban de los pantanos.
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