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Kitaplar
Federico Gamboa

Santa

    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    Mira, te quiero tanto, que si mil virginidades poseyera y las apetecieras tú, las mil te las daría, a tu antojo, una por una, para que la dicha que en mi cuerpo alcanzaras no la igualaran los cuerpos de las demás mujeres que de ti han de enamorarse…
    Fernando Julian Garcia Rodriguezalıntı yaptı2 yıl önce
    Barro fui y barro soy, mi carne triunfadora se halla en el cementerio.
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    Buscaba a los hombres, al Hombre para dañarlo, para herirlo, para marcarlo e infamarlo con sus uñas pulidas y tersas de cortesana, saciando en el que más cerca le quedase al alcance de su cuerpo prostituido, el alevoso golpe que le asestara aquel que le quedaba lejos, en sus borrosos recuerdos de virgen violada.
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    Y la palabra horrenda, el estigma, la deletreó en la ventanilla de la calandria, hacia afuera, como si escupiese algo que le hiciera daño.
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    Siempre estos desencantos y este asco de continuar la misma vida fatigante e insípida, a las veces cruel, obligándole a compartir el placer genésico con quien menos lo apetecía… Siempre estas ráfagas de arrepentimiento al despertar únicamente, y después, en el curso del día, una lenta connaturalización con esa propia vida, un convencimiento de que ya jamás podía aspirar a otra…
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    Una mutua repugnancia subía a sus ojos, salía con sus palabras; los dos paladeaban el nauseabundo dejo del alcohol y del placer venal que nos deprimen y abochornan en cuanto sus efectos se desvanecen.
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    Ya que era esclava de todo el mundo, ya que no se pertenecía, defendería su corazón —en el dudoso caso que algo le quedara de él— y que se conformaran con su cuerpo magnífico, resistente, desnudo de ropas y desnudo de afectos; que en él saciara el público su lascivia inmensa, feroz, inacabable; que unos se lo bendijeran y besaran, y otros se lo magullaran y maldijeran…
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    Y mientras respondíale, la sujetó por una muñeca con garra de hombre fuerte, pero sin lastimarla, al contrario, acariciándola con esa misma fuerza que se mostraba apenas y prometía un apoyo hercúleo, primitivo, bestial.
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    a la par que el vals, de retorno a su primera parte, moría y era sepultado en las teclas por las manos de Hipólito
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    Era yo inocente a un grado, que me propuse guardar en mi pañuelo aquel mi llanto, con objeto de que a ella, al tocarlo y sentirle mojado, no le quedara duda de lo que la idolatraba; pero, ¡calcule usted!, el llanto que guardase se evaporó —todos los llantos se evaporan—, pregúntele usted a uno que sepa de esto… Yo, lo que creo, es que nuestros dolores también se evaporan.
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    –Entonces, ya no me quieres —le repuse—, y ya no podré andar ni comer, porque careceré de tus manos y las mías no me sirven… Y también yo me eché a llorar, y a falta de ojos con qué mirarla, olía yo a mi madre, la respiraba como un perrito, para despedirme… Me rogó que me callara…
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    Pero sí la repudiaba, porque cuando una virgen se aparta de lo honesto y consiente que le desgarren su vestidura de inocencia; cuando una mala hija mancilla las canas de su madre, de una madre que ya se asoma a las negruras del sepulcro; cuando una doncella enloda a los hermanos que por sostenerla trabajan, entonces, la que ha cesado de ser virgen, la mala hija y la doncella olvidadiza, apesta cuanto la rodea y hay que rechazarla, que suponerla muerta y que rezar por ella.
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    ¡La eterna y cruel historia de los sexos en su alternativo e inevitable acercamiento y alejamiento, que se aproximan con el beso, la caricia y la promesa, para separarse, a poco, con la ingratitud, el despecho y el llanto…!
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    Cuando reí, me riñeron; cuando lloré, no creyeron en mis lágrimas; y cuando amé, ¡las dos únicas veces que amé!, me aterrorizaron en la una y me vilipendiaron en la otra. Cuando cansada de padecer me rebelé, me encarcelaron; cuando enfermé, no se dolieron de mí, y ni en la muerte hallé descanso; unos señores médicos despedazaron mi cuerpo, sin almario, mi pobre cuerpo magullado y marchito por la concupiscencia bestial de toda una metrópoli viciosa…
    Alma Calixtoalıntı yaptıgeçen yıl
    Barro fui y barro soy; mi carne triunfadora se halla en el cementerio.
    Alejandra Jiménezalıntı yaptı2 yıl önce
    allá van, sin saber a dónde, golpeándose contra insensibles paredes tapizadas de barro y limo que las estrangulan, deforman y encauzan, que casi han de contemplarlas con las cicatrices que las inmundicias han grabado y esculpido tenaz y pacientemente, y que en el antro, simularán ojos condenados a perpetua fijeza, a nunca parpadear
    Alejandra Jiménezalıntı yaptı2 yıl önce
    vibró con él, con él se sumergió en ignorado océano de incomparable deleite, inmenso, único, que bien valía su sangre y su llanto y sus futuras desgracias que sólo eran de compararse a una muerte ideal y extraordinaria.
    Diego Calderónalıntı yaptı2 yıl önce
    Nada significa que la embarcación sea frágil, ¡más lo es la vida!, y, sin embargo, con esta vida frágil se llega a muchas partes, consúmanse muchas conquistas y se realizan muchos anhelos
    Lauraalıntı yaptı2 yıl önce
    llanto que guardase se evaporó —todos los llantos se evaporan—, pregúntele usted a uno que sepa de esto… Yo, lo que creo, es que nuestros dolores también se evaporan.
    Lauraalıntı yaptı2 yıl önce
    —«Entonces, ya no me quieres —le repuse—, y ya no podré andar ni comer, porque careceré de tus manos y las mías no me sirven…» Y también yo me eché a llorar, y a falta de ojos con qué mirarla, olía yo a mi madre, la respiraba como un perrito, para despedirme…
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