Confucio fundó un sistema ético, social y político centrado en la armonía humana y el perfeccionamiento del carácter. Vivió durante el periodo de Primaveras y Otoños, una época de profunda crisis y fragmentación feudal en China, lo que motivó su búsqueda de un orden social basado más en valores morales firmes que en la coacción legal.
Al promover la idea de que la educación y la virtud deben guiar a los gobernantes y funcionarios, impulsó el sistema de exámenes imperiales en China, abriendo la administración pública al mérito intelectual y moral.
Su énfasis en el orden, la moderación, el respeto a la jerarquía familiar y la búsqueda del justo medio moldeó la mentalidad, la cultura y las estructuras sociales de gran parte de Asia oriental durante más de dos milenios.