La cera, sustancia naturalmente dura y quebradiza, puede ablandarse aplicando un poco de calor, para que adopte la forma que se quiera. De igual modo, siendo cortés y amistoso, uno puede volver a la gente maleable y atenta, aunque tienda a ser refunfuñona y malévola. De ahí que la cortesía sea a la naturaleza humana lo que el calor a la cera.