¿Por qué río, si tú ríes?
¿Por qué sufro, si tú sufres?
¿Por qué te doy, si tú pides?
¿Por qué la distancia, une?
¿Por qué miro y sin ver, te veo?
¿Por qué en silencio, te escucho?
¿Por qué… te quiero y deseo?
¿Por qué estoy loco y no ducho?
Le pido a Dios, por todo eso…
llorando el corazón, no en vano:
que quiero pronto, tu cuerpo,
tu ser, tu risa y tu llanto.
Y solamente, por eso…
Recibe, mujer, mi carta
y con ella la emoción,
que la distancia no es larga
pues la achica nuestro amor.
Y si el amor, es sincero
y somos fieles: tú y yo,
muy juntos, siempre estaremos…
seremos uno, los dos.