Elena Sandoval

Kitap çevirileri

Alıntılar

juan diego esquivias padillaalıntı yaptıgeçen yıl
Había en el auditorio un rico comerciante retirado, algo usurero, Géborand, el cual había ganado medio millón fabricando gruesas telas, sargas diversas y un tipo de bonetes de fieltro llamado fez, todo de bajo precio. No había dado una limosna en su vida, pero después del sermón se advirtió que todos los domingos daba cinco céntimos a los viejos mendigos que pedían en el portal de la catedral.Y eran seis a repartirse aquello. Un día, el obispo le vio haciendo su caridad y le dijo a la hermana con una sonrisa:
–Ahí tienes al señor Géborand comprando cinco céntimos de paraíso.
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El hombre lleva sobre sí el peso de la carne, que es a la vez su fardo y su tentación. La arrastra y cede a ella.
»Debe vigilarla, contenerla, reprimirla, y no obedecerla más que en caso extremo. En esta obediencia, puede todavía haber falta, pero la falta así cometida es venial. Es una caída, pero una caída de rodillas que puede acabar en oración.
juan diego esquivias padillaalıntı yaptıgeçen yıl
Dios da el aire a los hombres y la ley se lo vende.
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