A ritmo vertiginoso te mete en la vida de esta familia, se siente cercano, se siente como espiarlos, conocer sus trivialidades, y de pronto ya estás conectado a sus traumas, sus dolores, sus fantasmas. En mi mente pensaba todo el tiempo en la película “American Beauty”. Los capítulos de Imelda son espectaculares, nunca pensé que me dejaría llevar tan bien por hojas enteras sin signos de puntuación. El final… implacable.