Te diré una discreta verdad: aunque el hombre, ese pequeño mundo de locos, suele considerarse un todo, yo soy una parte de la parte que al principio lo era todo. Soy una parte de la oscuridad que la luz engendró, esa luz soberbia que le disputa a la madre noche su antiguo rango y su lugar. Sin embargo, aunque se esfuerce no lo logra, pues está presa de los cuerpos. Surge de los cuerpos y a los cuerpos embellece, pero un cuerpo opaco la detiene. Espero que esto no dure mucho tiempo y que sucumba pronto a los mismos cuerpos.