los principios originarios que la sustentan. Me di entonces a la tarea no fácil de buscar, a través de algunos amigos chinos, un contacto que me permitiera invitar a un intérprete y traductor chino con algunos conocimientos de medicina tradicional y con quien pudiera seleccionar un texto de reconocida importancia en la materia, que gozara de amplia aceptación en los más autorizados centros de enseñanza de su país.
Una vez definido el contrato, la oficina central de traducciones de China autorizó al señor Min Ming, un calificado traductor al español, para viajar a Colombia; ya en casa, nos dedicamos durante los primeros tres meses a desarrollar traducciones menores y una vez estructurado el equipo nos dimos a la tarea conjunta de traducir el texto oficial de Semiología en los once institutos más importantes de China. Durante seis meses de infatigable trabajo conjunto logramos elaborar un primer borrador. Pero sobrevino el forzoso regreso anticipado de mi amigo a su país por problemas familiares. Luego, durante un año, me dediqué, confrontando siempre con el original, a la labor de corrección y adaptación del texto, eliminan