No he encontrado a ningún otro autor/a que escriba sobre la tierra con la fuerza poética que tiene Natalia García Freire. La forma en que teje la novela de un modo decadente/apocalíptico, y que carga esta sensación de limpieza dentro de su universo narrativo, ha hecho de esta novela como leer oro líquido. No creo que haya otra persona que escriba así, que pueda materializar lo poético de la naturaleza y como resultado nos de personajes perversos y hermosos, crueles e inocentes, además de que cada oración está perfectamente articulada y cargada de nivel. Qué novela.
Me gusto por que sentí que yo estaba hablando de mi ...eh siento que tdo es una fantasía de carne propia me encanto ❤️
Es una lectura a la que hay que poner atención, tal vez la misma atención que necesitas para observar y describir a las pequeñas criaturas que habitan en la tierra, si te descuidas te pierdes y hay que volver a
empezar.
Ya tenía rato sin sentir que una novela me pedía tanta atención. De pronto hasta pensé en Pedro Páramo por la relación con el padre y la tierra. A pesar de ser breve, aguanta una relectura para asimilarlo mejor.