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Selma Ancira

  • Renato Blaz Ruizalıntı yaptı10 ay önce
    Soy todavía muy joven, siento que me falta algo, tengo ganas de algo
  • Renato Blaz Ruizalıntı yaptı10 ay önce
    Era una sensación como de una ingenua vanidad y tristeza al mismo tiempo. Todo a mi alrededor era tan hermoso y aquella belleza tenía un poder tan intenso en mí, que tuve la impresión de ser también yo bueno, y si algo me dolía, era que nadie me admirara.
  • Renato Blaz Ruizalıntı yaptı10 ay önce
    Y era ridículo y extraño oír que la campanilla siguiera sonando con tanta soltura y tanta alegría, y que Ignatka siguiera dando sus grititos, tan vivos y tan hermosos, como si fuera una soleada mañana de principios de enero y nosotros nos deslizáramos en plena celebración de la Epifanía por una helada calleja de pueblo; y lo principal, era difícil pensar que seguíamos yendo, aprisa, muy aprisa, hacia algún lugar lejos de donde en ese momento nos encontrábamos.
  • Renato Blaz Ruizalıntı yaptı10 ay önce
    Debo confesar que, pese al poco de miedo que sentía, el deseo de que nos sucediera algo extraordinario, quizá un poco trágico incluso, era en mí más fuerte que ese pequeño temor.
  • Renato Blaz Ruizalıntı yaptı10 ay önce
    Y se puso en marcha, la campanilla sonó, el trineo comenzó de nuevo a balancearse y el viento silbó bajo los patines. Y nosotros de nuevo navegamos por el infinito mar de nieve.
  • Miguel Camachoalıntı yaptı6 ay önce
    Todo a mi alrededor era tan hermoso y aquella belleza tenía un poder tan intenso en mí, que tuve la impresión de ser también yo bueno, y si algo me dolía, era que nadie me admirara.
  • Miguel Camachoalıntı yaptı6 ay önce
    No entiendo que alguien haya podido ahogarse y el agua que lo cubre continúe tan lisa, tan bella, tan indiferente, lanzando destellos dorados con el sol del mediodía
  • Zamavealıntı yaptı2 yıl önce
    Quasi una fantasia—
  • Zamavealıntı yaptı2 yıl önce
    Me daba miedo cada una de mis palabras; tenía enormes ganas de merecer su amor, que ahora poseía sólo por el hecho de ser hija de mi padre
  • Zamavealıntı yaptı2 yıl önce
    —¡Vaya! Treinta y seis años y da la vida por concluida —dijo Katia.

    —¡Y cómo! —continuó él—. De lo único que tengo ganas es de estar sentado. Y para casarse hace falta algo más. Pregúntele a ella —añadió, señalándome con la cabeza—. Es a ellas a las que hay que casar. Y nosotros nos alegraremos por ellas.
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