Amar y trabajar son los dos pilares freudianos de una elemental estabilidad subjetiva. Trabajar no es ganar dinero, sino sostener un interés. Y amar no es tener pareja, sino dar lo que no se tiene, lo cual implica, de alguna manera, dar. Porque lo cierto es que quien da lo que tiene, lo que le es cómodo dar, no da. Por eso León Bloy dice que sólo los pobres son capaces de dar.