Sandberg y las de su índole ven el feminismo como una criada del capitalismo. Quieren un mundo donde la tarea de gestionar la explotación en el lugar de trabajo y la opresión en el conjunto social sea compartida por igual entre los hombres y las mujeres de la clase dominante. Se trata de una notable visión de la dominación de la igualdad de oportunidades, una visión que pide a la gente común, en nombre del feminismo, agradecer que sea una mujer, y no un hombre, quien reviente su sindicato, ordene a un misil matar a sus padres o encierre a su hijo en una jaula en la frontera.