bookmate game
es
Kitaplar
Olga Tokarczuk

Un lugar llamado Antaño

  • Miguel Alejandro Leónalıntı yaptı6 yıl önce
    El peligro que amenaza este lado es la estupidez que procede de las ganas de dárselas de inteligente.
  • cuandoyoleopralıntı yaptı7 ay önce
    El ángel vio entonces cómo Kucmerka lavaba al recién nacido con agua caliente y lo secaba con una tela de franela suave. Luego, dirigió su mirada a los ojos de Genowefa, enrojecidos por el esfuerzo.

    Contempló los acontecimientos como si viera una corriente de agua. No le interesaban por sí mismos, no despertaban en él curiosidad alguna, porque sabía desde dónde y hacia dónde fluían, conocía su principio y su fin. Observó el curso de acontecimientos parecidos o distintos, cercanos o alejados en el tiempo, derivados unos de otros o totalmente independientes entre sí. Pero eso, para él, tampoco tenía mayor importancia.

    Para los ángeles, los acontecimientos son algo parecido a un sueño o a una película sin principio ni fin. Los ángeles no son capaces de implicarse, los acontecimientos no les son en absoluto necesarios. En cambio, al hombre le proporcionan un mayor conocimiento del mundo y de sí mismo, le sirven de espejo, fijan sus límites, sus posibilidades, y le ayudan a designarse con nombres. Un ángel no necesita nada del exterior. Aprende a través de sí mismo, ya que abarca en sí todo el conocimiento acerca del mundo y de sí mismo. Simplemente, así lo creó Dios.

    Un ángel no tiene el mismo entendimiento que un hombre, no extrae conclusiones, no juzga. No piensa de una forma lógica. A algunos, un ángel les parecería estúpido. Sin embargo, un ángel lleva en sí, desde el principio, el fruto del árbol de la sabiduría, puro conocimiento que tan solo se enriquece a través de la simple intuición. Es una mente desprovista de pensamientos y, por tanto, carente de equivocaciones y del temor que conllevan. Es una mente sin los prejuicios que surgen de la percepción errónea. Aunque, como todo lo creado por Dios, también los ángeles son volubles. Eso explica por qué el ángel de la guarda de Misia a menudo no se encontraba a su lado cuando ella lo necesitaba.
  • cuandoyoleopralıntı yaptı7 ay önce
    El ángel no vio el nacimiento de Misia de la misma forma que Kucmerka, la partera. En general, un ángel lo ve todo de otra manera. Los ángeles no perciben el mundo a través de las formas físicas en las que se reproduce incesablemente y que él mismo destruye, sino a través de la importancia y del alma de esas formas.

    El ángel que Dios había destinado a Misia vio un cuerpo doliente y laxo, flotando en la existencia como un trapo: era el cuerpo de Genowefa que acababa de dar a luz. A Misia, el ángel la vio como un espacio vacío, fresco y luminoso, que estaba a punto de albergar un alma aturdida y confusa. Cuando la criatura abrió los ojos, el ángel de la guarda dio las gracias al Altísimo. Después, las miradas del ángel y de la criatura se encontraron por primera vez. El ángel tembló, como solo puede temblar un ángel, que no tiene cuerpo.

    El ángel se colocó detrás de la partera y trajo a Misia a este mundo: purificó el espacio de su vida, se la mostró a los otros ángeles y al Altísimo y sus incorpóreos labios susurraron: «Mirad, mirad, he aquí mi pequeña alma». Lo embargaba una ternura extraordinaria y angelical, una amorosa compasión, pues es este el único sentimiento que experimentan los ángeles. El Creador no les dio ni instintos, ni emociones, ni necesidades. Si los hubieran recibido, no serían puras existencias espirituales. El único instinto que poseen los ángeles es el de la compasión. Una compasión infinita y pesada como un firmamento.
  • cuandoyoleopralıntı yaptı7 ay önce
    —¿No se ha parado a pensar por qué, tontas de nosotras, nos ponemos a parir en plena guerra?

    —Seguro que Dios…

    —Dios, Dios… Es un buen contable y revisa los totales del «debe» y del «haber». Las cuentas tienen que cuadrar. Unos se van de este mundo y otros deben nacer. Y usted… con lo guapa que está, seguro que espera un niño.

    Genowefa levantó la cesta.

    —Pues yo necesito una niña, porque mi marido está en la guerra y un chico sin padre es difícil de criar.

    La señora Szenbert salió de detrás del mostrador y acompañó a Genowefa hasta la puerta.

    —Todas necesitamos niñas. Si nos pusiéramos de acuerdo en tener solo niñas, habría paz en el mundo.

    Y las dos se echaron a reír.
  • cuandoyoleopralıntı yaptı7 ay önce
    En el mercado había varios grupos de hombres. Discutían acerca de la guerra. Las ciudades estaban arruinadas y los bienes de sus habitantes desparramados por las calles. La gente huía ante las balas. Los hermanos se buscaban unos a otros. No se sabía quiénes eran peores, si los alemanes o los rusos. Los alemanes mataban con un gas que reventaba los ojos. El hambre llegaría antes de la cosecha. La guerra solo era la primera plaga. Tras ella, llegarían otras.
  • cuandoyoleopralıntı yaptı7 ay önce
    Parecía como si le hubieran robado los colores a Jeszkotle. Todo era negro, blanco y gris.
  • cuandoyoleopralıntı yaptı7 ay önce
    porque Genowefa no conocía otro mundo que no fuera Antaño, ni tampoco otras guerras, salvo las peleas de los sábados en el mercado, cuando los hombres borrachos salían del bar de Szlom, se tiraban de los faldones de los abrigos, acababan en el suelo y rodaban por el barro pringados, sucios, patéticos. Por tanto, Genowefa se imaginaba la guerra como una lucha cuerpo a cuerpo en medio de fango, charcos y basura; una lucha en la que todo se solucionaba de golpe, de una vez. Por eso le extrañaba que la guerra durara tanto.
  • cuandoyoleopralıntı yaptı7 ay önce
    Tardaba mucho en dormirse porque en el sueño, igual que en el agua, siempre se entra con los pies. Por eso, tenía mucho tiempo para rezar.
  • cuandoyoleopralıntı yaptı7 ay önce
    El aire caliente llevaba el eco de sus risas.
  • cuandoyoleopralıntı yaptı7 ay önce
    Junto al molino los ríos se unen. Primero, corren pegados, uno junto al otro, indecisos, intimidados por la anhelada cercanía. Al final, mezclan sus aguas y se entregan por completo. El río que discurre desde este crisol, que está junto al molino, ya no es ni el Blanco ni el Negro. Es un río potente que mueve, sin esfuerzo alguno, la rueda del molino que tritura el grano para el pan.

    Antaño está situado sobre los dos ríos y sobre ese tercero que surge del deseo mutuo. El río que nace de la unión del Negro y del Blanco, junto al molino, se llama Río. Este sigue su curso, tranquilo y satisfecho.
fb2epub
Dosyalarınızı sürükleyin ve bırakın (bir kerede en fazla 5 tane)