Escribe para indagar en ti, lo que te pasa, lo que sientes, lo que deseas.
Escribe lo que te ocurre, para reflexionar y encontrar una solución o, al menos, una salida.
Escribe los pensamientos negativos, para que pierdan fuerza y puedas distanciarlos de ti.
Escribe sobre lo que te hace daño y también sobre lo que no te hace daño.
Escribe sobre cosas con las que sueñas.
Escribe como si fueras un compendio o una cantera de alegrías, de tristezas, de conciertos y desconciertos, de pasiones y tormentos.
Escribe con el foco puesto en lo que te guste. Un amigo me comenta que su ciudad ha cambiado para peor, pero él se abstrae y mira lo mejor, el cielo, los árboles, una esquina o un rincón determinados. Ésta es la clave: enfocar solo lo que a uno le gusta.
Escribe para mover los hechos de lugar y activar tu innato potencial creativo.