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Mariana Zapata

De Lukov, con amor

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  • Dannaalıntı yaptı6 ay önce
    Estaba llena. Colmada. Nunca se lo diría a Ivan, pero dolió. Al principio.
  • Dannaalıntı yaptı6 ay önce
    —Joder, qué culo —siseó—. Llevo tanto tiempo soñando con este culo —⁠afirmó⁠—. Es perfecto, perfecto
  • Dannaalıntı yaptı6 ay önce
    —Yo podría ser buen padre —⁠susurró Ivan mientras seguía dando de comer a Jess.

    Podría haberle dicho que sería bueno en todo lo que se propusiera, pero pasé.

    —¿Tú quieres tener hijos? —⁠me preguntó sin venir a cuento.

    Le tendí otro bloque a Benny.

    —Dentro de mucho tiempo, quizá.

    —Mucho tiempo…, ¿como cuánto?

    Aquello hizo que girase la cara para mirar a Ivan. Tenía toda la atención fija en Jessie y juraría que le estaba sonriendo. Vaya.

    —¿Al poco de cumplir los treinta, quizá? No lo sé. Tampoco pasaría nada si no los tengo. La verdad es que no lo he pensado demasiado; lo único que sé es que no quiero tenerlos en breve
  • Dannaalıntı yaptı6 ay önce
    —Yo podría ser buen padre —⁠susurró Ivan mientras seguía dando de comer a Jess.

    Podría haberle dicho que sería bueno en todo lo que se propusiera, pero pasé.

    —¿Tú quieres tener hijos? —⁠me preguntó sin venir a cuento.

    Le tendí otro bloque a Benny.

    —Dentro de mucho tiempo, quizá.

    —Mucho tiempo…, ¿como cuánto?

    Aquello hizo que girase la cara para mirar a Ivan. Tenía toda la atención fija en Jessie y juraría que le estaba sonriendo. Vaya.

    —¿Al poco de cumplir los treinta, quizá? No lo sé. Tampoco pasaría nada si no los tengo. La verdad es que no lo he pensado demasiado; lo único que sé es que no quiero tenerlos en breve
  • Dannaalıntı yaptı6 ay önce
    Pero en concreto a Ivan lo había pintado un maestro. Los contornos de los músculos de los hombros parecían dibujados a pluma; los de sus antebrazos y bíceps, rígidos y esbeltos, poseían fuerza. Luego estaban sus firmes pectorales, el vientre plano con ocho pequeños rectángulos en los abdominales; los músculos de su cadera, perfilados por las elevaciones, y las largas líneas de estriaciones musculares de sus muslos y gemelos. No me hacía falta verle el culo para saber que lo tenía alto y prieto.
  • Dannaalıntı yaptı6 ay önce
    Era hora de ponerse manos a la obra, me dije, y me volví para enfrentarme a Ivan por primera vez, por así decirlo, quizá, con la respiración contenida. Enarqué las cejas en el instante en el que mis ojos se cruzaron con los suyos, rogando por lo más sagrado no sonrojarme de pronto por primera vez en mi vida, porque haría que todo resultase de lo más humillante.

    —Mierda —oí murmurar a Ivan entre dientes cuando le miré a la cara… y descubrí que tenía los ojos cerrados con fuerza.

    —¿Qué pasa? —espeté.

    —Nada —replicó de inmediato.

    —¿Qué? —insistí, tratando de averiguar por qué su piel había palidecido aún más… y por qué no me miraba.

    —Que nada —respondió con aquella voz de Ivan que me resultaba tan familiar: voz de gilipollas. Luego negó con la cabeza y tragó saliva⁠—. Acabemos con esto.

    —¿Que acabemos con esto? —pregunté, sin sentirme insultada en absoluto. Tal vez fuera él quien ahora se arrepentía. Pues qué bien, joder⁠—. Eras tú el que quería hacerlo —⁠le recordé.

    —Bueno, estoy empezando a pensar que fue una idea de mierda, así que acabemos de una vez —⁠murmuró, con los ojos todavía cerrados.

    —Qué puritano —susurré, sin entender por qué no me miraba a la cara como mínimo. Estaba empezando a hacerme sentir como si tuviera algo de malo.

    Así que lo miré, porque lo tenía delante, y al instante volví a arrepentirme de todo aquello. Porque el cuerpo de Ivan… Joder.

    Tal vez porque yo también era una deportista (con independencia de lo que otros pensasen estúpidamente), podía apreciar las formas distintas que poseían los atletas masculinos. Nunca me habían interesado demasiado los modelos, con sus musculitos perfectamente esculpidos y que debían ejercitar regularmente y de uno en uno. Lo que me gustaba era la fuerza bruta en todas sus formas. Me encantaba.
  • Dannaalıntı yaptı6 ay önce
    —No me reiré de Peter si tú no te ríes de Mary y Maggie. No es que las muy zorras se escondan porque haga frío. Llevan toda la vida escondidas —⁠respondí impasible.
  • Dannaalıntı yaptı6 ay önce
    —Venga, Albóndiga. —Me sacudió la muñeca con la mano⁠—. Tú y yo. Vamos a darle envidia a la gente con nuestros culos dignos de una obra de arte.
  • Dannaalıntı yaptı6 ay önce
    Una de aquellas manos grandes y fuertes, capaces de sostener solas mi culo de más de cincuenta kilos por encima de la cabeza, se deslizó hasta su nuca. El mentón volvió a temblarle. Su respiración se ralentizó. Su nuez se movió arriba y abajo.
  • Dannaalıntı yaptı6 ay önce
    —Y, por lo que tengo entendido, a Ivan también se le olvidó.
    Se produjo un nuevo silencio.
    —¿Ivan? ¿Mi hermano Ivan?
    —El único Ivan que hay, lumbrera —⁠dije⁠—. En marzo me pidió que fuera su nueva pareja de patinaje.
    Karina no respondió. Pasaron diez segundos, luego veinte y luego treinta. Puede que transcurriese un minuto entero de silencio en el que Ivan y yo no dejamos de mirarnos antes de que se oyera por el altavoz la fuerte carcajada de Karina.
    —¡Ay, que me da algo! —prácticamente chilló a través del teléfono.
    —¿Por qué se ríe? —Oí que Aaron le preguntaba a Ruby. Esta se encogió de hombros.
    —¡Aaay! —Karina prácticamente empezó a gritar entre carcajadas.
    —Deja de reírte —le dije, aunque sabía de sobra que se estaba divirtiendo demasiado como para prestarme atención.
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