Stefan Zweig

Novela de ajedrez

    Jośe Carrasco Amadoralıntı yaptı7 ay önce
    ¿no es acaso lo más fácil del mundo considerarse un gran hombre cuando no se tiene ni la menor idea de que hayan existido alguna vez un Rembrandt, un Beethoven, un Dante, un Napoleón?
    Marta Rimoldialıntı yaptı3 ay önce
    descansaba con gesto de leve cansancio
    Marta Rimoldialıntı yaptı3 ay önce
    dejó, por lo menos físicamente, de mirarnos por encima del hombro.
    Marta Rimoldialıntı yaptı3 ay önce
    fin y al cabo, iba a permitirme trabar conocimiento con el curioso espécimen
    Marta Rimoldialıntı yaptı3 ay önce
    cualquier resistencia le irritaba como si fuera una insubordinación
    Marta Rimoldialıntı yaptı3 ay önce
    no jugaba con otros chicos ni se ocupaba nunca espontáneamente de nada
    Marta Rimoldialıntı yaptı3 ay önce
    Desde la presentación del niño prodigio de siete años Rzecevski en el torneo de Nueva York de 1922,
    Marta Rimoldialıntı yaptı3 ay önce
    reinaban la animación y el ajetreo propios del último momento
    Edgar Manuelalıntı yaptı5 ay önce
    Czentovic nunca fue capaz de jugar una sola partida de memoria o, como se suele decir en ajedrez, «a ciegas». Carecía por completo de la facultad de proyectar el tablero sobre el campo ilimitado de la fantasía
    Edgar Manuelalıntı yaptı5 ay önce
    Toda mi vida me han intrigado los monomaníacos, las personas obsesionadas por una sola idea
    Edgar Manuelalıntı yaptı5 ay önce
    ya dos mil años atrás se había producido idéntica maravilla, cuando una muda criatura había hallado repentinamente la voz de la sabiduría.
    Jośe Carrasco Amadoralıntı yaptı7 ay önce
    tanto para el ajedrez como para el amor es imprescindible una pareja
    Jośe Carrasco Amadoralıntı yaptı7 ay önce
    cuanto más se limita uno, más se acerca por otro lado al infinito
    Diana Martínez Maldonadoalıntı yaptı10 ay önce
    es bien sabido que nada en el mundo puede oprimir tanto el corazón del hombre como la nada.
    Diana Martínez Maldonadoalıntı yaptı10 ay önce
    ¿acaso no cayeron también los más avezados diplomáticos y militares en las trampas que, malévolamente, les habían tendido los sicarios de Hitler?
    Diana Martínez Maldonadoalıntı yaptı10 ay önce
    Con el mismo gesto espontáneo con que uno de nosotros rehusaría una novelucha policíaca sin ni siquiera hojearla si nos la ofrecieran en una librería
    Diana Martínez Maldonadoalıntı yaptı10 ay önce
    Pero tanto para el ajedrez como para el amor es imprescindible una pareja
    Diana Martínez Maldonadoalıntı yaptı10 ay önce
    Cuando me siento un rato ante el tablero no lo hago para devanarme los sesos, sino todo lo contrario, para descansar del esfuerzo intelectua
    Diana Martínez Maldonadoalıntı yaptı10 ay önce
    producir sus héroes específicos, pero ¡qué difícil, por no decir imposible, resulta imaginarse la vida de un hombre de inteligencia despierta para quien el mundo se reduce a la estrecha senda entre el blanco y el negro; un hombre que no exige de la vida otros laureles que el mero ir y venir,
    Rhardyalıntı yaptıgeçen yıl
    Todo el que ha sido víctima de una manía puede recaer en ella en cualquier momento
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