De-lirar proviene de salir del surco trazado por el arado (lira), es decir, del camino trazado. Prometer algo es introducir una verdad que inventa un lugar propio en la trama de lo real: es una expectativa compartida que es cierta aunque no haya tenido lugar. Es una verdad que se arriesga a no ser realizada pero que al ser declarada se convierte en un compromiso irreversible. Se sostiene sobre la convicción de quien promete y no necesita de nada más.