Dios me ayude en mi íntimo dolor.
A mí que no puedo pedir piedad,
que no tengo licencia para quejarme,
»que debo aguantar, mas ¿quién puede aguantar
horas, días, un dolor constante,
el yugo de la desesperación absoluta,
un sufrimiento completamente desolado?
»¿Quién puede doblegar el corazón para siempre,
restringir sus latidos, controlar su vida,
disimular la verdad con artificio incesante,
con calma exterior enmascarar la lucha interior?»