Este enorme depósito bunkerizado, conocido como Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard (Svalbard Global Seed Vault), es el arca de Noé que va a resistir el cataclismo, el desasosegante páramo que dejaría el colapso de ese entramado virtual que rige y organiza nuestras vidas, esa súbita oscuridad en la que nos encontraríamos, solos y a la intemperie, tratando de alumbrar el entorno con una vela, no como Diógenes, que buscaba al hombre verdadero con su lámpara, sino como la víctima de una catástrofe que busca entre los restos de lo que fue su vida.