–Los empeños deberían admitir solo un número prudente de intentos, después de los cuales deberíamos disfrutar del delicadísimo placer de rendirse. Es loable querer mantener el orden en casa, responder a los emails, hacer dieta, aparcar a la primera, llegar puntuales a las citas, salir a correr, vestir conjuntado, acabar la tesis doctoral que empezaste. Pero hay que saber abandonar, dejarlo para otra ocasión, incluso para otra persona.