Alejandro Rocamora Bonilla

  • Gaby Galıntı yaptı2 yıl önce
    Generalmente se acompaña de un sentimiento de autodesprecio e inutilidad, llegando el sujeto a hipertrofiar sus fracasos o deficiencias y a negar sus pequeños o grandes éxitos. Esta autocrítica feroz se refuerza con un sentimiento de culpa. El deprimido se contempla como el único generador del malestar familiar, e incluso de la propia sociedad.
  • Gaby Galıntı yaptı2 yıl önce
    Son también frecuentes en los estados deprimidos las manifestaciones neurovegetativas: nudo en la garganta, palpitaciones cardíacas, alteraciones gástricas e intestinales, etc. Todo ello se produce en una persona que busca el aislamiento, la ruptura con los demás, la negativa a hablar o compartir los hechos más cotidianos de la vida. El deprimido se siente en la ambivalencia de querer estar solo, y al mismo tiempo su gran queja es que los demás no le aprecian, no le valoran, no le quieren. Necesita a los demás, y al mismo tiempo los repudia.
  • Gaby Galıntı yaptı2 yıl önce
    «El deprimido no quiere estar deprimido», es un aserto fundamental para entender a estos enfermos. Por eso, la salida de la depresión no depende solo de la voluntad del paciente, sino que este deberá seguir un tratamiento tanto farmacológico como psicoterapéutico.
  • Gaby Galıntı yaptı2 yıl önce
    Vivimos bajo el paraguas del determinismo. Afirmamos: «Estoy deprimido, pues mi padre era un persona deprimida», o «estoy deprimido por las circunstancias adversas familiares o laborales», o «estoy deprimido, pues ha fallecido mi madre o porque me han diagnosticado una enfermedad mortal», etc.

    De esta forma «justificamos» nuestro estado deprimido y, al «identificar» una causa, nos sentimos menos angustiados. Pero la depresión clínica es multidimensional, y en todo caso su origen es complejo.
  • Gaby Galıntı yaptı2 yıl önce
    Podemos afirmar, por tanto, que el desarrollo del niño no está determinado por los problemas que haya vivido, sino por cómo los ha elaborado.
  • Gaby Galıntı yaptı2 yıl önce
    la teoría de los tres impactos: vulnerabilidad genética, vulnerabilidad psicosocial y, en ocasiones, la aparición de un acontecimiento estresor.
  • Gaby Galıntı yaptı2 yıl önce
    la herencia genética, aunque es importante en el origen de la depresión, no es suficiente para que se produzca la enfermedad depresiva; se necesita de los impactos siguientes: vulnerabilidad psicosocial y/o un factor estresor.
  • Gaby Galıntı yaptı2 yıl önce
    los episodios depresivos se constata una disfunción de los circuitos de noradrenalina, serotonina y dopamina del sistema nervioso central, junto con cambios profundos en el funcionamiento del tallo cerebral, el hipotálamo y las estructuras del sistema límbico. Lo que aún desconocemos es si este desequilibrio químico tiene un origen genético, psicosocial o producido por el factor estresor.
  • Gaby Galıntı yaptı2 yıl önce
    nuestro gradiente de salud mental se relaciona inversamente con nuestra vulnerabilidad: a mayor índice de salud mental, menos posibilidad de padecer una enfermedad depresiva. Es decir, cuanto mayor sea nuestra autoestima, nuestras habilidades sociales, la capacidad de buscar soluciones a los problemas, etc., menor riesgo tendremos de enfermar. Y, por el contrario, si tenemos baja autoestima, alguna psicopatología o rigidez cognitiva, entre otras características, el riesgo es mayor
  • Gaby Galıntı yaptı2 yıl önce
    La personalidad depresiva no siempre muestra tristeza, sino que se puede definir como aburrida, apática o incapaz de sentir que su vida tenga sentido. Por eso la desesperanza es el «motor» de su existencia. A veces este estado queda reflejado en frases como «estoy vacío» o «no tengo futuro».
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