nuestro gradiente de salud mental se relaciona inversamente con nuestra vulnerabilidad: a mayor índice de salud mental, menos posibilidad de padecer una enfermedad depresiva. Es decir, cuanto mayor sea nuestra autoestima, nuestras habilidades sociales, la capacidad de buscar soluciones a los problemas, etc., menor riesgo tendremos de enfermar. Y, por el contrario, si tenemos baja autoestima, alguna psicopatología o rigidez cognitiva, entre otras características, el riesgo es mayor