Ahora que he perdonado a mi padre sus deficiencias como progenitor me siento eufórico, como si me hubiesen quitado un peso enorme de encima. Al cantar las palabras siento físicamente el alivio, y entiendo perfectamente eso que se dice sobre que guardarle rencor a alguien te hace más daño a ti que a la persona con la que estás enfadado.