Veintiún cuentos de fantasmas escritos por algunas de las maestras victorianas del relato escalofriante. Un regalo perfecto para Navidad y para leer al amor de la lumbre.

¿Qué hace que las historias victorianas de fantasmas sean tan perfectas para leer al calor de una chimenea en una noche oscura?
Historias de mansiones abandonadas, de viajes en coches de caballos por páramos desolados, de castillos en acantilados, de bellas mujeres sepulcrales, de oscuras historias familiares en las que los antepasados no acaban de irse del todo…
Un género en el que algunas eminentes damas novelistas, especialistas en lo escalofriante, marcaron tendencia.
Las veintiuna historias incluidas en este volumen abarcan el reinado de la reina Victoria y cuentan con aportaciones de autoras clásicas como Charlotte Brontë, Elizabeth Gaskell, Margaret Oliphant o Willa Cather, junto con otras no tan conocidas pero no por ello menos especialistas en lo tenebroso y lo sobrenatural.
Ambientados en las montañas de Irlanda, en una villa mediterránea o en una tétrica mansión de Londres, estos relatos evidencian la fascinación victoriana por la muerte y por lo que había más allá, con atmósferas sugerentes, ingenio y mucho, mucho humor.
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Telif hakkı sahibi
Bookwire
Orijinal yayın
2017
Yayınlanma yılı
2017
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Alıntılar

    Dianela Villicaña Denaalıntı yaptı6 ay önce
    Reconocí que ya me había asustado bastante con el órgano que tocaba el antiguo señor, pero ahora que había visto con mis propios ojos a esa niña llorosa, vestida de punta en blanco —distinta de cualquier chiquilla de los alrededores—, aporreando la ventana sin hacer el menor ruido, con esa herida negra en el hombro derecho…, y que la señorita Rosamond la había reconocido como el fantasma que casi la había llevado a la muerte (lo que Dorothy sabía que era cierto), ya no aguantaba más
    Dianela Villicaña Denaalıntı yaptı6 ay önce
    antiguo señor del que hablaban era el padre de la señorita Furnivall, o señorita Grace, como la llamaba Dorothy, pues al ser la señorita Maude la
    Dianela Villicaña Denaalıntı yaptı6 ay önce
    El músico extranjero volvió el verano siguiente, pero fue la última vez, porque, cansado de los celos y las escenas de las hermanas, se marchó y nunca

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