es
Yoko Tawada

Memorias de una osa polar

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Una deliciosa y bellísima fábula moderna protagonizada por tres osos que nos hablan de temas muy humanos.
Esta es la historia de tres generaciones, las de la abuela, la madre y el hijo. Es una historia que recorre buena parte del siglo XX y los acontecimientos históricos que lo marcaron y que se desarrolla en varios países. Pero tiene una peculiaridad: sus tres protagonistas son osos polares, osos con raciocinio y sentimientos propios de los humanos, que actúan en circos o viven en zoos, pero que también escriben sus memorias. Y es que lo que Yoko Tawada ha hecho en este libro delicioso, bellísimo y fascinante es poner al día las fábulas de Esopo o Lafontaine.
La novela arranca con la abuela, nacida en la Unión Soviética, que trabaja en un circo, escribe unas memorias que se convierten en best seller y se exilia en Canadá. Su hija Tosca, bailarina, se instala en la Alemania del Este en la época del muro de Berlín, se dedica también al circo y mantiene una estrecha relación con su entrenadora Barbara, emocionalmente frágil. El hijo de Tosca, Knut, nace en el zoo de Berlín, está muy unido a su cuidador, Matthias, y se convierte en una estrella, aunque no todo es tan maravilloso como parece… Y un dato interesante: tanto el personaje de Knut como el de su madre están basados en osos reales; el cachorro Knut se convirtió en la sensación del zoo de Berlín e incluso fue fotografiado por Annie Leibovitz para una portada de Vanity Fair.
El lector tiene en sus manos un libro singular, sorprendente y rebosante de gran literatura. Un libro protagonizado por osos que nos habla de cómo somos los seres humanos y de los avatares de nuestra historia reciente, de cómo nos comunicamos, cómo sentimos, cómo nos relacionamos con nuestro entorno, y también de nuestros anhelos y pesares.
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298 yazdırılmış sayfalar
Orijinal yayın
2018

İzlenimler

    Jailin Camposbir izlenim paylaşıldıgeçen yıl
    👎Pek tutmadım
    💤Sıkıııcıııı!

    Lo único que me gustó del libro fue la humanización de los osos pero sin dejar de ser osos, refleccionando acerca de los humanos y sus "extrañas costumbres".

    Marlik Mariaudbir izlenim paylaşıldı8 ay önce
    🐼Süslü

    Patricia Fuentesbir izlenim paylaşıldı10 ay önce
    👍Okumaya değer
    🔮Gizli Derinlikler
    😄LOLZ
    🐼Süslü

Alıntılar

    Patricia Fuentesalıntı yaptıgeçen yıl
    El combustible de la ira no se encuentra en ningún bosque. Por eso estoy muy agradecida a todo el que me enfurece.
    Añita Piñaalıntı yaptı9 gün önce
    Durante mucho tiempo, los osos polares no tuvieron ningún contacto con los seres humanos, así que no podían imaginar lo peligrosos que eran esos pequeños bípedos. Se contaba que un oso polar, llevado por la mera curiosidad, se había acercado a un pequeño avión que había aterrizado en su territorio. Un cazador aficionado bajó de la aeronave, apuntó tranquilamente al oso y disparó. Habría sido un milagro que la bala mortífera no diese en el blanco. Así, la caza de osos polares se convirtió en un deporte muy popular, que no requería de ninguna técnica cinegética en particular ni de una especial predisposición al riesgo. Ahora bien, quien pretendiera hacer negocio con los osos tenía que cazarlos vivos, y eso sí que precisaba cierta técnica. A pesar de todos los esfuerzos por impedirlo, algunos osos murieron por los efectos de la anestesia y otros durante el transporte. En 1956, la Unión Soviética prohibió la caza de osos polares, pero Estados Unidos, Canadá y Noruega siguieron practicándola. Solo en el año 1960, más de trescientos osos polares fueron abatidos por cazadores aficionados.
    Añita Piñaalıntı yaptı9 gün önce
    Tras la caída del Muro, tal vez me hubiesen tachado de ser una madre desnaturalizada, pero en aquella época había muchas madres cuya única opción era dejar a sus hijos en manos del Estado y verlos solo los fines de semana. Es más, en algunas profesiones, las madres no veían a sus hijos durante meses. Nadie se lo reprochaba. El amor de madre ni siquiera se conocía como mito. Las iglesias en las que una modélica Virgen María sostenía a su hijo en brazos estaban cerradas. Cuando la represión religiosa se diluyó, el mito del amor de madre surgió como un espejismo tras el horizonte fronterizo entre los dos Estados. Me dolió mucho que, tras la caída del Muro, a Tosca la criticasen tan duramente por rechazar a su hijo Knut. Algunos dijeron que había entregado a su cría a unos desconocidos porque ella era de la RDA. Otros escribieron en los periódicos que había perdido el instinto maternal por haber trabajado en un circo que maltrataba a los animales, sometiéndolos a un estrés típicamente socialista. El término «estrés» me pareció inadecuado. Antes de la caída del Muro no había estrés, solo sufrimiento. Igual de inapropiado era el término «instinto maternal». En el caso de los animales no es el instinto, sino el arte lo que les permite criar a los hijos. Entre las personas no puede ser muy distinto ya que, de lo contrario, no se dedicarían a adoptar niños de otra especie.

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