Verónica Murguía

El fuego verde

    Ana Saenzalıntı yaptı5 ay önce
    Y a ti, ¿quién te dijo que la muerte es mala? Mala es la lepra, y mala la crueldad de los demás hombres y mujeres que nos rechazan. Pero no la muerte. No sabes nada, muchacha.
    Alejandra Olivaresalıntı yaptı8 ay önce
    Supo que el valor que los humanos conceden a aquello que aman en sus vidas se debe a la certeza de la muerte.
    Alejandra Olivaresalıntı yaptı8 ay önce
    Es que la eternidad es inconcebible… No imagino cómo será la vida sin muerte
    Alejandra Olivaresalıntı yaptı8 ay önce
    Pero lo sentía como si lo viera: el vacío debajo de ella y cómo se agrandaba a cada paso. Cuanto más subía, más aumentaba su poder.
    Alejandra Olivaresalıntı yaptı8 ay önce
    Dime, Luned: ¿te imaginas lo que es vivir bajo un encantamiento? ¿Olvidar cómo eras cuando fuiste creado y tener que vivir en un cuerpo que es como una cárcel estrecha y ajena?
    Alejandra Olivaresalıntı yaptı8 ay önce
    Yo, como puedes ver, y no mientas para consolarme, pues me he visto reflejado en el agua, no sé si lloro por ser tan feo o si estoy feo de tanto llorar…
    Jocelyne Garcíaalıntı yaptı8 ay önce
    No quieras ver tu futuro: con cada segundo cambia de rumbo
    Alejandra Olivaresalıntı yaptı8 ay önce
    Es extraño que una muchacha que no siente repugnancia por un leproso y que es capaz de cruzar Brocelandia a pie, tenga miedo de amar a un hombre… Pero no seré yo quien te diga más. Yo solo tengo bendiciones para ti.
    Jocelyne Garcíaalıntı yaptı8 ay önce
    ad. Ese es uno de los trabajos más arduos del que vive en la ciudad: aceptar las leyes que nos permiten vivir a todos en un mismo lugar.
    Jocelyne Garcíaalıntı yaptı8 ay önce
    No soy yo. Yo no sé cómo soy,
    Jocelyne Garcíaalıntı yaptı8 ay önce
    decía a sí misma (y hacía uso de un lenguaje nuevo, recién aprendido) que cada palabra era como un fruto, la culminación de un árbol de ideas; que cuando aprendía la palabra y comprendía su origen, la palabra la iluminaba con el relámpago de la revelación.
    Jocelyne Garcíaalıntı yaptı8 ay önce
    Los tres estaban de acuerdo en que tal vez esa fuera una de las magias sutiles de las palabras. Cuando el poeta escribía “cisne sangriento” por buitre y “árbol de lobos” por la horca, lo que acudía a sus cabezas era hermoso.
    Jocelyne Garcíaalıntı yaptı8 ay önce
    vejez que ella conocía era el inexorable declinar, la nostalgia del bosque y del vigor, la triste despedida del cuerpo, pero no ese desamparo.
    Alejandra Olivaresalıntı yaptı8 ay önce
    Yo soy… yo. Aunque, ¿nunca has pensado en lo agradable que sería acariciar un pez vivo que confiara en tu mano, que no huyera?
    Alejandra Olivaresalıntı yaptı8 ay önce
    La había visto dormir antes, en el camino, bajo el cielo, y era otro el sueño, y parecía otro el cuerpo que el sueño había tomado.
    dianalauraaaalıntı yaptı8 ay önce
    el bosque no pertenece a los humanos. Son los humanos los que pertenecen al bosque, y tal vez creer lo contrario fuera un engaño.
    Jocelyne Garcíaalıntı yaptı8 ay önce
    Alguna vez los oyó cantar. Fue como si una cascada de voces en las que resonaban ecos de agua y espuma, de viento, de gorjeos y cantos humanos lo hubiera bañado de sonido y luz mezclados.

    Qué hermosa descripción.

    Alejandra Olivaresalıntı yaptı8 ay önce
    Se decía a sí misma (y hacía uso de un lenguaje nuevo, recién aprendido) que cada palabra era como un fruto, la culminación de un árbol de ideas
    Alejandra Olivaresalıntı yaptı8 ay önce
    Pero ella no podía evitarlo: los poemas le parecían un asunto serio.
    Alejandra Olivaresalıntı yaptı8 ay önce
    Su pobre madre, que lo había llevado al bosque para preservarlo de la guerra y la muerte, había caído desmayada por la pena y por la certeza de que el mundo es algo inevitable.
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