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Salvador Novo

Los paseos de la ciudad de México

    Nataliaalıntı yaptı6 ay önce
    donde tanto tiempo se celebraron los sorteos de la lotería, y cargaba con él para ir a trasplantarlo en esa especie de remota sucursal de la verdadera, que era la reciente Alameda de Santa María la Ribera.
    Nataliaalıntı yaptı6 ay önce
    El absurdo y la negación del paseo: la abdicación de sus placeres: la renuncia a embonar paso a paso nuestros ritmos internos —circulación, respiración— en los pausados ritmos universales que nos rodean, arrullan, mecen, uncen, sobreviene cuando a bordo de un automóvil nos lanzamos con velocidad insensata a simplemente anular distancias, mudar de sitio, «tragar leguas»; caer —como del cielo al aterrizar los aviones— en una ciudad o país
    juanjosemartinandresalıntı yaptıgeçen yıl
    Id a disfrutar de estas hermosas puestas de sol en la Reforma, o id de mañana, cuando el calor no habla aún en voz alta. En la mañana, los alemanes, los franceses, los yankees, son los que más frecuentan la calzada. Allá va el comerciante en su caballo, haciendo provisión de oxígeno para no asfixiarse en la oscuridad del almacén. Allá va el diplomático en su faetón o en su buggy de ruedas coloradas. Allá va la amazona con su largo vestido gris o negro y su lazo de seda azul en el sombrero […] El noble perro de casa rica, con su collar y su cadena de luciente acero […] las que vuelven de la alberca, frescas, risueñas, con el pelo suelto […] La miss recién llegada, con su enorme ramo de botones de rosa sobre el pecho […] Un viejo inglés leyendo en una banca su periódico […] Y en medio de la calzada, el carro que lleva un gran barril acostado, porque se bebió a sí mismo y está ebrio, dando un baño de regadera a la reseca tierra.
    juanjosemartinandresalıntı yaptıgeçen yıl
    La lechuga vive en la Merced, la flor en San Cosme; lo que en los barrios del oriente es canasta, es cesto en los del poniente. Pronto, sin duda, México se unirá a Tacubaya, que lo espera como una novia espera al novio, con prendido de flores y con una rosa en el corpiño. Ya no sólo van los carruajes elegantes camino del oeste; también se van las estatuas, se va el arte, como huyendo de la Academia de San Carlos, que está muy al oriente
    juanjosemartinandresalıntı yaptıgeçen yıl
    Eran dichos pueblos de Santa Anita e lztacalco los lugares elegidos en tales días por la gente del pueblo para su esparcimiento
    juanjosemartinandresalıntı yaptıgeçen yıl
    ] el indio petatero de Xochimilco, de calzón blanco arremangado, y sombrero de palma, y la india juilera de Santa Anita, con una manta de lana azul rayada, enredada en la cintura en vez de enaguas
    juanjosemartinandresalıntı yaptıgeçen yıl
    La arboleda de este paseo no es tan hermosa como la de la Alameda; mas los grupos montañosos que se ven al fondo, entre los cuales sobresalen sobriamente las cumbres nevadas de los dos volcanes, dan a la perspectiva un no sé qué extraordinariamente pintoresco […]
    juanjosemartinandresalıntı yaptıgeçen yıl
    Del Paseo de la Viga debo decirte [Becher confía a Cartas sus impresiones sobre México] que […] la arboleda se extiende a uno y otro lado del canal, que llega hasta Chalco. La comarca adyacente, como generalmente ocurre en los alrededores de México, no ofrece a la vista ninguna belleza natural; a uno y otro lado del canal se extienden llanuras sin arboledas ni malezas. A pesar de esto, el propio canal, por un lado, por el que suben y bajan incesantemente anchas y largas trajineras; y por el otro las numerosas carretelas, jinetes y transeúntes que van y vienen por el mero Paseo, dan a la escena una vital alegría. Especialmente las trajineras proporcionan a menudo un divertidísimo espectáculo, ora cuando van cargadas de chinamperos y labriegos que llevan flores a la ciudad, y que corónanse a sí mismos con ellas, ora cuando las clases bajas de la capital se embarcan en las lanchas en plan de paseo, siendo entonces nada raro ver por aquí y por allá a las jóvenes parejas retozando y bailando un aire nacional al son de las guitarras, en tanto que el resto de la compañía se divierte y ríe cordialmente viendo la danza. Mas tales diversiones populares se deslizan en esta tierra con bastante menos estrépito que las de nuestro país; esto acontece, por lo que he podido colegir, a causa del carácter de los mexicanos, que es más dulce y tranquilo que el nuestro.
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